viernes, 15 de mayo de 2009

Viernes, te estaba esperando

Al fin, viernes. La rutina a partir de mañana ya no será la misma. Porque todos los días ES LO MISMO. Son las siete de la mañana, el sol ya salió (esté nublado o no, el sol sale y se ve igual) y es testigo de las calles desoladas que se van poblando, a medida que el alba despierta la responsabilidad de cada uno de nosotros.
Los encargados de los edificios, como siempre, compiten por ver quién cuenta con la vereda más pulcra.
Veo a los hombres cargar sus maletines y a las mujeres con manos de enredaderas que sostienen sus carteras, tras el miedo de que les sean arrebatadas.
El subte es el destino de la mayoría de nosotros. Al bajar las escaleras un mar calmo de gente espera sobre el andén, nadie habla, todos bostezan. El tren llega y como zombis todos se deslizan hacia cada vagón; Hay que decir igual, que son pocos los que se animan a subir y viajar con toda la manada de gente apretándose unos con otros e intercambiando el aire casi que de nariz a nariz.
Los coches los veo engordar en cada parada, parecen estallar.
La mayoría se quejan, fanfarronean cómo si fueran ellos los únicos acalorados y asfixiados. Mis pies no saben donde ponerse, deben primero apoyarse encima de otros para ir así descartando espacios y poder encontrar su lugar.
Pasan los minutos y de apoco los vagones se desinflan en estaciones públicamente populares, donde las personas vuelan con rapidez hacia la salida, en busca de nuevo aire que alimente sus pulmones.
Ya todos estamos más despiertos y lamentablemente concientes del comienzo de un nuevo día, que seguramante será igual al anterior.
Creo que debo hacer algo para cambiar con esta rutina.
De todas formas, hoy reafirmo: al fin, viernes.

3 comentarios:

Porto dijo...

¿Y yo por qué carajo entre a leer esto un martes me queres decir?

Dana dijo...

Volvé a pasar el viernes, cuando tenga sentido...
Se te quiere porto

María José dijo...

Danita querida.... un lujo ver como escribís....!!!!!! Me alegro mucho... Tqm... Majo